Cuando sentimos algo intensamente, el cuerpo lo refleja en distintos lugares: desde el estómago hasta el corazón. Pero cuando la emoción es realmente profunda, la piel también reacciona: se eriza, se pone “de gallina” o “chinita”. Es ahí donde todo se siente en cada poro.
El término “a flor de piel” hace referencia precisamente a esa intensidad emocional. En esta ilustración quise llevar esa expresión a una interpretación más gráfica y literal.